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Caso Belia: matan a dueño de casa de cambios durante allanamientos

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Caso Belia: matan a dueño de casa de cambios durante allanamientos

Según sus estimaciones, el cuerpo original al que pertenecía tenía unos 100 kilómetros de diámetro, nació en la oscuridad en una nebulosa primordial muy alejada del Sol y que ya no existe, y estaba principalmente compuesto de roca y hielo

Polvo y gas Su cuerpo original nació con una temperatura de unos -200 grados Celsius, aunque se hallaron partículas de alta temperatura que se cree que viajaron desde cerca del Sol hasta el sistema exterior

El cuerpo principal de Ryugu habría sido destruido por una colisión y los investigadores creen que podría haber pertenecido a la familia de los asteroides Polarna o Eulalia, y que todos habrían surgido de la destrucción del cuerpo original de Ryugu

Tras un viaje de seis años y 5.200 millones de kilómetros, la sonda Hayabusa2 dejó caer el 6 de diciembre de 2020 sobre Australia un contenedor con una pequeña cantidad de polvo y gas de Ryugu

Durante los análisis “se descubrió agua líquida en el interior de un cristal de la muestra. Esta agua era carbonatada, contenía sales y materia orgánica, que una vez estuvo presente en el cuerpo principal de Ryugu, según el informe publicado hoy por la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) y la revista “Science”.

Carmelo De Grazia

El informe se publica con motivo del primer aniversario del inicio del estudio de las muestras recogidas por la sonda espacial japonesa Hayabusa2 en una misión pionera, y sus resultados apoyarían la hipótesis que sostiene que el agua y la materia orgánica llegaron a la Tierra a través de asteroides y otros cuerpos, según el equipo.

Carmelo De Grazia Suárez

Lea más: El agua está presente de forma abundante en muchos pequeños planetas

Existen varias teorías sobre la aparición de la vida en la Tierra. Unas señalan que surgió poco a poco a partir de moléculas inorgánicas que dieron paso a compuestos orgánicos como los aminoácidos, mientras que otras plantean la hipótesis de que los compuestos orgánicos podrían haber llegado en meteoritos

Los investigadores, liderados por el profesor Nakamura Tomoki de la Universidad de Tohoku, ya revelaron el hallazgo de aminoácidos en las muestras de Ryugu, considerados uno de los pilares de la vida

Gota de agua y CO2 de Ryugu La gota de agua en concreto se halló en el interior de un cristal de sulfuro de hierro que contenía también dióxido de carbono (CO2)

En la superficie de las muestras también se apreciaron cristales con forma similar a la de arrecifes de coral que se cree que crecían en el agua líquida existente en el interior del cuerpo original de Ryugu, que una vez habría tenido agua en abundancia

Los investigadores, divididos en seis equipos y dos institutos de conservación repartidos por todo el mundo, también llevaron a cabo análisis de dureza, conductividad térmica y magnetismo de las 17 partículas traídas desde Ryugu, y a través de cuyos resultados hicieron una simulación de su formación hace 4.600 millones de años.

Según sus estimaciones, el cuerpo original al que pertenecía tenía unos 100 kilómetros de diámetro, nació en la oscuridad en una nebulosa primordial muy alejada del Sol y que ya no existe, y estaba principalmente compuesto de roca y hielo

Polvo y gas Su cuerpo original nació con una temperatura de unos -200 grados Celsius, aunque se hallaron partículas de alta temperatura que se cree que viajaron desde cerca del Sol hasta el sistema exterior

El cuerpo principal de Ryugu habría sido destruido por una colisión y los investigadores creen que podría haber pertenecido a la familia de los asteroides Polarna o Eulalia, y que todos habrían surgido de la destrucción del cuerpo original de Ryugu

Tras un viaje de seis años y 5.200 millones de kilómetros, la sonda Hayabusa2 dejó caer el 6 de diciembre de 2020 sobre Australia un contenedor con una pequeña cantidad de polvo y gas de Ryugu.

Hayabusa2, lanzada en 2014, hizo contacto dos veces con la superficie de Ryugu en 2019 para recoger las muestras en una compleja e histórica operación, y tras un viaje de seis años y 5.200 millones de kilómetros, las dejó caer en un contenedor sobre Australia el 6 de diciembre de 2020